DECIDE SEGÚN TUS NECESIDADES, NO, LAS DEL MUNDO.
Es momento de reflexionar sobre la dualidad entre las expectativas externas
y nuestra autenticidad interna. Vivimos en una sociedad que constantemente nos
dicta cómo deberíamos comportarnos, qué caminos seguir y qué metas alcanzar.
Estas demandas pueden venir de la cultura, la familia, las normas sociales o
incluso de las redes sociales, que a menudo proyectan un ideal de cómo
deberíamos ser.
Sin embargo, en medio de estas presiones externas, estamos en la necesidad
de reconectar con nuestra esencia, con aquello que realmente nos nutre y nos
hace sentir plenos. Actuar conforme a las expectativas de los demás puede
llevarnos a una vida vacía, desconectada de nuestro verdadero ser. Debemos
entender que la autenticidad no es solo un acto de rebeldía, sino una necesidad
vital para nuestro bienestar emocional y espiritual.
Decidir según nuestras necesidades no implica egoísmo, sino
autoconocimiento. Es aprender a escuchar esa voz interna que sabe lo que
realmente nos hace felices, lo que nos motiva y nos da sentido. Es reconocer
que cada uno de nosotros tiene un camino único que recorrer, y que cumplir con
las expectativas ajenas no nos garantiza la realización personal.
Esta decisión nos llama a la valentía. A menudo, elegir lo que necesitamos
en lugar de lo que se espera de nosotros puede ser un acto de coraje, porque
desafía el status que puede generar incomodidad en quienes nos rodean. Pero es
en esa autenticidad donde encontramos nuestra verdadera fuerza y paz
interior.
La decisión de actuar según nuestras necesidades es un acto de amor propio,
es respetarnos a nosotros mismos, respetar nuestra autenticidad e identidad. Es
reconocer que nuestra vida es nuestra responsabilidad, y que merecemos vivirla
de una manera que resuene con nuestra verdadera esencia. Al honrar nuestras
necesidades, no solo encontramos satisfacción personal, sino que también inspiramos
a otros a hacer lo mismo, creando un mundo más auténtico y compasivo.
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