Si hay tantas cosas bonitas en la vida ¿por que no eres feliz?
Hace unas semanas mientras caminaba, vi a un anciano sentado en un banco, observando a los niños jugar. Tenía una expresión de paz y una ligera sonrisa en el rostro. Intrigada, me senté en el mismo banco, algo alejada, y saqué mi teléfono para revisar las redes sociales. El anciano, sin embargo, no parecía interesado en ningún tipo de tecnología. Miraba con atención cada detalle a su alrededor.
Después de unos minutos de silencio, el anciano habló:
—¿Sabes? A veces, las cosas más pequeñas son las que nos dan más alegría.
Sorprendida, guardé mi teléfono y lo miré.
—¿A qué se refiere?
—A esto —dijo el anciano, señalando a los niños riendo, las hojas moviéndose con el viento, y el sol que brillaba a través de las ramas de los árboles—. En estos momentos, encuentro más felicidad que en cualquier logro material.
Sonreí cortésmente, pero no pude evitar sentirme escéptica. Sin embargo, algo en la serenidad del anciano hizo que me quedara un poco más. Cerré los ojos por un momento y respiré profundamente. Cuando los abrí, intenté ver el parque a través de los ojos del anciano.
Por primera vez en mucho tiempo, noté la belleza en lo cotidiano: el zumbido de las abejas alrededor de las flores, el sonido del agua de la fuente, y la risa contagiosa de los niños. Sentí una calma que hacía mucho no experimentaba.
—Nunca me había dado cuenta de lo hermoso que es todo esto —dije en voz baja.
—Es fácil olvidar —respondió el anciano—. La clave está en detenerse y observar. La vida es una colección de pequeños momentos. Cuando los aprecias, encuentras una alegría constante.
A partir de ese día, empecé a hacer pequeños cambios en mi rutina. Cada mañana, dedico unos minutos a disfrutar de mi café en el balcón, escuchando los pájaros cantar. En mi camino al trabajo, me tomo el tiempo para notar los árboles y las flores a lo largo de la calle. Incluso en la oficina, encuentro momentos de gratitud, ya sea en una conversación amable con un colega o en la satisfacción de un trabajo bien hecho.
Me di cuenta que no necesitaba mucho para ser feliz, esas cosas pequeñas y sencillas de mi diario vivir eran tan maravillosas y perfectas, desde entonces solo agradezco por cada instante que se me permite estar viva.
Amar y disfrutar las cosas pequeñas de la vida es una práctica que nos invita a estar presentes y a encontrar alegría en los momentos cotidianos. En un mundo que a menudo valora la grandeza y el éxito, es fácil pasar por alto las maravillas que se encuentran en los detalles más simples. Sin embargo, estas pequeñas cosas pueden tener un impacto profundo en nuestro bienestar y en nuestra percepción del mundo.
Cuando aprendemos a amar y a disfrutar de lo pequeño, cultivamos una actitud de gratitud. Nos volvemos más conscientes de las bendiciones que nos rodean, desde el aroma del café recién hecho por la mañana hasta el canto de los pájaros al amanecer. Estas experiencias, aunque comunes, tienen el poder de conectar nuestro corazón con el momento presente y de recordarnos la belleza de la vida.
Además, al prestar atención a las pequeñas cosas, desarrollamos una mayor capacidad para la presencia y la atención plena. Nos permitimos sumergirnos completamente en el aquí y ahora, dejando de lado las preocupaciones y distracciones. Esta práctica puede ser especialmente beneficiosa en la meditación y en la vida consciente, ya que nos ayuda a encontrar paz y serenidad en nuestra rutina diaria.
Para amar y disfrutar de las cosas pequeñas, es útil:
- Practicar la gratitud: Tómate un momento cada día para reflexionar sobre las cosas pequeñas por las que te sientes agradecido.
- Ser consciente: Dedica tiempo a observar y apreciar los detalles de tu entorno, sin juicios ni prisas.
- Vivir el momento presente: Enfócate en lo que estás haciendo ahora, ya sea una tarea simple o una actividad placentera.
- Compartir y conectar: Comparte estos momentos con otros, ya que la alegría se multiplica cuando es compartida.
Amar y disfrutar de las cosas pequeñas es una forma de vivir más plenamente, encontrando significado y alegría en cada rincón de nuestra vida diaria.


