Sentía
que ya no podía más, las cosas iban de mal en peor, llegaba la mañana y tener
que despertar se estaba convirtiendo en una condena, una pesadilla que no
terminaba. Del laberinto de la aflicción ya no había salida, aquí cada paso que
daba me estaba hundiendo más y más en esa oscuridad absoluta arraigada en mi
interior…
ups!!!
es muy difícil describir esos sentimientos porque ni siquiera yo misma lo lograba comprender, pero como dice una frase muy común, ¡siempre hay una luz al
final del túnel!, y pude encontrarla, indudablemente no fue nada fácil pero ahí
estaba para darme nuevamente inspiración, luz y muchas ganar de devorar el
mundo porque en el fondo tenia un deseo ardiente de vivir intensamente.
Nací
en un hogar humilde, con una familia numerosa, no tuve lujos, pero
aun así nunca me falto nada. Pero hubo algo que tenía que pasar para marcarme
de por vida, tendría que vivir con una carga que afectaría muchos ámbitos de mi
vida, desde los 22 años empezaron las primeras crisis de depresión y ansiedad,
hasta mis 28, fueron los seis años más difíciles de mi vida, mi cuerpo y mi alma
me decían a gritos que era hora de sanar. La desesperación se apoderaba de mí, los
pensamientos de suicidio ahogaban mi mente, mi vida dejo de tener sentido en lo
absoluto, me sentí muerta en vida.
Nuestra
naturaleza humana es estar plenos, es vivir para ser feliz y cuando no lo haces
te enfermas tanto física como mentalmente, y ahí estaba yo, sumergida en un mar de lodo, sin darme cuenta de que esa caída a lo mas profundo se estaba convirtiendo en el capítulo más
importante de mi vida,
Aun
sin un sentido de vida, busque muchas salidas, inicie procesos con psicólogos que
me ayudaron muchísimo, pero siempre aparecía una secuela de los múltiples
traumas. He sido una apasionada por el mundo mental y espiritual , suelo
leer mucho e investigar sobre estos temas. No tuve la oportunidad de obtener un
título en una universidad prestigiosa, pero mi capacidad de lectura e investigación
me brindaron muchos conocimientos, hasta que logré encontrar una escuela de Terapia
Holística, la cual llevaba buscando durante mucho tiempo, esto fue un regalo
que el Universo quería darme, esta escuela venía a cambiarme la vida por
completo. Primero inicié recibiendo terapias sanando muchas cosas que estaban
muy mal en mi vida, todo esto fue abriendo paso al propósito de vida al cual
vine al mundo. No solo estaba iniciando mi proceso de sanación si no que me
estaba convirtiendo en una sanadora, en una guía para que muchas personas lograran
darles un sentido a sus vidas desde la terapia y el reencuentro de su propia
esencia.
No
solo descubrí que podría ser una excelente terapeuta, sino también una gran
artista, una buena escritora y sé que aún hay un montón de capacidades por
explorar.
¡Sanar
es desprenderte de tu ego y volver a tu esencia!!
